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Google deja de administrar publicidad en función del contenido de los mensajes en Gmail

Desde su lanzamiento el 1 de abril de 2004, los términos de servicio de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google, estuvieron perfectamente claros: espacio prácticamente ilimitado, gestión cómoda y sencilla, buena búsqueda, y totalmente gratuito a cambio de que la compañía escanease de manera automática el contenido de los mensajes para insertar, a su derecha, publicidad personalizada.

En su momento, el lanzamiento de Gmail fue profundamente disruptivo: los correos electrónicos en la web hasta ese momento ofrecían únicamente dos o cuatro megabytes de capacidad, eran auténticas factorías constantes de spam y ofrecían una experiencia de usuario profundamente decepcionante… cuando Google, sin previo aviso, lanzó su correo con un gigabyte y un filtro anti-spam ya entonces espectacularmente bueno. A cambio de un servicio tan diferencialmente bueno, la compañía insertaba publicidad personalizada en función de los contenidos del mensaje: nadie leía tu correo, pero un algoritmo lo escaneaba y escogía en la base de datos de anunciantes que hubiesen optado por esa posibilidad, los anuncios que tenían sentido en función de su temática. La opción, que en su momento recibió numerosas críticas por lo que suponía de cara a la privacidad, ha sido una característica de Gmail desde sus inicios, la manera en la que Google trataba de financiar un producto así.

Ahora, tras trece años de funcionamiento, tras convertirse sin ninguna duda en la mejor forma de gestionar el correo electrónico y tras crecer hasta los 1,200 millones de usuarios en todo el mundo, Google ha decidido eliminar los anuncios en función del escaneado de nuestros correos electrónicos. El servicio seguirá conteniendo publicidad, pero los algoritmos de asignación de la misma se basarán en otra información personal que la compañía obtiene de sus usuarios en función de productos como sus búsquedas en la web o los vídeos que ve en YouTube. La razón oficial para eliminar esta práctica, según el anuncio de la compañía, parece ser el ascenso progresivo del número de clientes corporativos que pagan por el uso de Gmail como parte de G Suite, que no recibían publicidad por tratarse de un servicio de pago, pero que podían sentirse preocupados con esa práctica que veían en el uso de sus cuentas no corporativas.

Una supuesta inquietud que, curiosamente, nunca fue un obstáculo real a su adopción por parte de los usuarios y nunca llevó a la cancelación de la función en los años que el producto lleva en funcionamiento, lo que probablemente indica que la compañía, a lo largo de ese tiempo, ha podido comprobar que la eficacia de esos anuncios administrados en función del contenido del correo electrónico que estábamos leyendo debía ser sumamente baja, y por tanto, la relación coste-beneficio de mantener la práctica se convertía en negativa, y podía ahuyentar a posibles clientes interesados en la herramienta para un uso corporativo. Por otro lado, la decisión indica también una armonización en la manera en que funcionan los diferentes productos de la compañía, y un interés por mejorar su percepción en términos de respeto a la privacidad.

En sus más de trece años de funcionamiento, Gmail ha evolucionado desde su ya inicial posición de ventaja con respecto a otras ofertas para convertirse en uno de los mejores productos que existen, con una interfaz cada vez mejor, unos filtros anti-spam que mejoran día a día y que en muy contadas ocasiones te obligan a rescatar nada de la carpeta correspondiente, y con cada vez más sistemas pensados para hacer el uso más eficiente y que, claramente, corresponden al modelo de “nosotros mismos usamos este producto y eso hace que constantemente se nos ocurran maneras de mejorarlo”. Aún no he comenzado a utilizar las auto-respuestas de correo que Gmail propone mediante algoritmos de machine learning al final de cada mensaje (Smart Reply), pero sí he podido comprobar que, generalmente, tienen mucho sentido.

Desde hace muchos años, la gestión integral de mi correo, tanto personal como corporativo, tiene lugar a través de Gmail, y mi nivel de satisfacción no puede ser más elevado. Ahora, además, hay una razón más para utilizarlo: la controvertida práctica de escanear el contenido del correo de los usuarios para administrarles anuncios contextuales pasa a la historia.
by Enrique Dans

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